Food Revolution

6 04 2011

El otro día viendo el Canal Cocina donde se aprenden muchas cosas del arte de cocinar, estaban emitiendo un programilla de Jamie Oliver, que seguro que os suena. Para los que no os suene, que sepáis que es un conocido cocinero inglés que ha forjado su fama por sus recetas frescas y sanas en televisión y su revolución en los menús de las escuelas del Reino Unido.

Y de sus recetas sanas ha dado el salto a hacer programas relacionados con la cocina pero diferentes.

En uno de estos programas ( Jamie´s Kitchen), por ejemplo, coge a chicos problemáticos de la calle y les da una oportunidad de empezar de cero como personal de cocina, siguiendo unos cursos de comportamiento y de elaboración dentro de ésta. Enseñándoles la profesión. Y es en plan reality, que si un día no va uno, que si otro día a otro se le va la olla, que si no te aplicas estás fuera…, que si hoy preparamos menú para gente importante, ya os podéis imaginar.

En otro de los programas ayuda a una pequeña familia a conseguir su sueño de montar un coqueto negocio de restauración y hacerlo funcionar en un acogedor pueblo al norte de Londres dándoles consejos y ayudas económicas.

Y por último y el por qué de este artículo es el programa basado en su viaje a Estados Unidos (Food Revolution), concretamente a Hutington, West Virginia, la América profunda, llena de aldeanos de esos que se casan con sus propias primas con un tercio de la población obesa. Casi nada. Y se ve por qué.

Va a la casa de una familia tipo, madre obesa e hijos obesos y comienza a preparar los desayunos, comidas y cenas para dejarlo todo encima de la mesa y que vean lo que se comen al cabo de una semana. Es desolador. Perritos, nuggets, tortitas, pizzas, todo frito. Era un cuadro bastante desagradable. En serio. Es entonces cuando la madre se da cuenta de que está matando a sus hijos y a sí misma.

Y ya cuando va a la escuela y tiene los primeros contactos con la cocina y puede ver los menús es cuando empieza a alucinar. Pizza para desayunar. Leche de colores, patatas fritas por doquier e incluso uno de los niños identifica un tomate como una patata. No había visto un tomate en su vida…

Ya os podéis imaginar que Jamie no es bien recibido ni en la ciudad ni en la cocina donde viene a cambiar sus hábitos. Tanto la radio como la prensa escrita le ponen las cosas difíciles y cuesta arriba y es en el colegio donde tiene que dar explicaciones de unas declaraciones sacadas de contexto en las que tilda a los vecinos de ignorantes por su obesidad.

A ver en que depara esto porque aun no he visto más que un episodio de Food Revolution.

Ánimo gente y a cuidarse

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2 responses

6 04 2011
jose luis

Interesante…

6 04 2011
KatiNotedigo

Ya le había visto al fiera éste en alguno de mis zappings compulsivos por ONO, y la verdad es que es de las pocas veces que me he parado en el canal de cocina…. y no, no es porque me parezca que está buenorro -que no me lo parece- sino por lo que dices, que no era el típico progama de cocineros aburridos y protocolarios…
Pero mira, esto de la nutri/educa/gourmetización de los yankis no lo conocía…

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